Si preguntamos ¿a qué huelen las Fallas?, la respuesta es conocida, hasta el visitante ocasional puede imaginar que huelen a pólvora, a fuego, a fiesta… pero las Fallas también tienen sabores reconocibles y característicos.

Paella Gigante Fallas 1989- Foto Palanques

Podríamos hacer un recorrido fallero por los sabores de las Fallas de Benicarló, como el arròs al forn de Amics del Foc, los generosos almuerzos de brasa de Nou Barri, las que nunca se apagan en Els Cremats, con butifarras, morcillas, la carne con tomate de El Campanar, la olleta benicarlanda de La Barraca, los típicos y raros crespells de La Carrasca, las paellas de Mercat Vell, las cenas de sobaquillo, donde cada uno aporta su gusto particular, como en L’Embut, las deliciosas albóndigas de El Grill, los sabrosos pinchitos de El Caduf, los bocadillos de panceta, chorizo… de la falla Benicarló, donde no faltan sabores como el aromático chocolate con churros de Els Conquistaors o un dulce trago de mistela en La Paperina, un sabroso recorrido que puede repetirse cambiando de casal, ya que todos preparan diferentes y ricas viandas cada día.

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Las Fallas también se disfrutan en torno a la mesa (clic para ampliar)

Conviene saber que la gran fiesta de las Fallas no es únicamente levantar un monumento que represente lo mejor y lo peor de los meses de invierno, que serán conjurados en una gran hoguera para dar la bienvenida a la primavera. Son mucho más, los falleros lo saben, y no me refiero a actos muy emotivos como la Ofrena, la Presentación o les mascletaes, no, me refiero a que antes incluso de levantar los monumentos falleros, se levanta el Casal, o se avitualla el Casal si éste ya está construido. Ese centro social en torno al cual va a girar toda la vida en los días de fallas. El Casal fallero se convierte en el hogar de quienes viven y aman las Fallas, en torno a sus fogones y a su mesa palpita la fiesta: se descubren sus sabores. En ningún programa de actos falta un Sopar de Germanor o una Paella Popular. Mucho antes de la Nit de la Cremá, ya se encienden diariamente las brasas de un buen fuego donde asar morcillas, chuletas, longanizas, alcachofas… antes de realizar la proeza de una Plantá, hay que almorzar como Dios manda y todo alimento compartido sabe siempre mucho mejor.

Concentración Fallera en el antiguo campo de fútbol de la calle “la Mar”, día de la Ofrenda de 1973

Las Fallas de Benicarló tienen una larga historia de más de 40 años y con total seguridad han basado buena parte de sus ricos sabores en una empresa familiar benicarlanda con una historia aún más larga. A buen seguro Carnes Ros ya aportaba, como hace hoy en día, esos buenas piezas de carne, esas albóndigas, panceta, chorizos caseros, morcillas oreadas, longanizas, cordero, pollo, conejo… esos sabores familiares que, casi sin darnos cuentan, configuran el mapa del sabor.

Carns Ros desde 1968

La familia Ros ha participado siempre activamente en las Fallas, varios de sus miembros han formado y forman parte de diferentes Comisiones Falleras y este año 2014 la principal representante, la Fallera Mayor, Griselda Ros Martínez es también parte de esta gran familia, lo que representa un gran orgullo y un mayor honor.

Griselda Ros, Fallera Mayor 2014

Ahora ya sabes a qué saben las Fallas de Benicarló: saben a Carnes Ros.

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