Hola, carnívoros!

Una receta clásica que además nos va a salir muy bien de precio

Hay partes del cordero que a pesar de no estar muy valoradas son realmente sabrosas, como es el caso del cuello o del pecho de cordero. Aquí vamos a ser listos y vamos a aprovechar una carne que se suele vender a un precio muy bajo, para hacer un gran plato, un plato alto de la gastronomía tradicional.

El cuello del cordero es una pieza normalmente recomendada para guisos y calderetas, pero cortada como chuletas quedan perfectas a la brasa, o fritas con unos ajos.

 

El pecho está situado en la parte inferior del cordero, si lo compramos entero lo podemos usar para enrollar la falda sobre sí misma y metiendo dentro  lo que más te guste. Pero, ojo también aquí, la pieza entera braseada es una delicia muy poco conocida y si la troceas en tiras le puedes dar muchas soluciones culinarias y todas quedarán melosas, sabrosas y muy económicas.

Para aquellos más preocupados por la salud, decirles que la carne de cordero es rica en proteínas de calidad, por lo que su consumo es recomendado por su contenido en vitaminas del grupo B, cómo la vitamina B12 que participan en la producción de hemoglobina y la rivoflavina B2, que interviene en la producción de glóbulos rojos y las defensas del cuerpo.

Vamos a meternos en harina, os recomiendo que hagáis como yo, que siempre que voy al Cash&Carry de ROS donde además de calidad en sus carnes, ofrecen precio mayorista aunque compres pequeñas cantidades, allí pedimos o cogemos del lineal como un kilo de cuello y pecho de cordero. Después nos aseguramos de tener:

Para 4 personas:

1 kg. De pecho y cuello de cordero

3 patatas

1 cebolla

1 tomate

1 pimiento verde

1 vaso de vino blanco

1 cucharadita de Pimentón de la Vera

1 hoja de laurel

Pimienta, sal y aceite y si te apetece una ramita de romero.

Generalmente el cuello y pecho de cordero viene en piezas grandes, pero seguro que tu carnicero te los trocea sin problemas o lo puedes hacer tú mismo. Es muy fácil y la receta no sólo queda mejor, sino que precisa menos cocción, seguimos ahorrando!

 

En una cazuela, chorrito de aceite y freímos los trozos de cordero. Una vez dorados, verás que se cocinan enseguida y no hace falta que queden “fritos”, los reservas.

En la misma cazuela ponemos los ajos enteros y la cebolla, pimiento y tomate picados. Cuando esté todo sofrito, añadimos la carne, el pimentón, el laurel y el vaso de vino. Lo dejamos reducir a fuego moderado hasta que el vino casi se haya consumido, una media hora.

Incorporamos ahora las patatas chascadas y casi cubrimos con agua o mejor, caldo.

Dejamos que todo junto haga chupchup a fuego suave unos treinta minutos más.

Rectifica de sal y listo.

Una receta de esas que están mejor al día siguiente. Hasta pronto, carnívoros!

 

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