Estrenamos el apartado de recetas MUY FÁCILES con unas piezas que sin duda habéis visto y que mucha gente piensa que son complicadas de preparar: hablamos del Ossobuco.

El ossobuco, literalmente “hueso hueco” del italiano, de donde procede la receta más clásica, concretamente de Milán, es la parte que aquí llamamos morcillo, y debe su peculiar textura al tuétano de lo interior del hueso y a la gelatina que contiene este corte. Se puede cocinar ossobuco de cualquier animal con patas, pero lo tradicional es usar vacuno.

Esta que veréis le he preparado yo mismo con mucho cariño y el resultado ha sido espectacular. Aquí podréis ver paso a paso  toda la preparación, y estoy convencido de que os va a encantar.

El primer buen consejo es acudir, como hago yo, al Cash&Carry de ROS en Benicarló, allí se pueden obtener los mejores cortes, a precios imbatibles. Concretamente yo elegí mi ossobuco del lineal de congelados y aún me salieron más económicos.

Ingredientes, 4p:

  • 4 piezas de osobuco
  • 1 cebolla grande
  • 2 zanahorias
  • 1 ajo
  • Medio vaso de vino blanco
  • Caldo de carne
  • Tomate triturado
  • Harina
  • Aceite, sal y pimienta

Cocinando ossobuco

Comenzamos poniendo un poco de aceite en una cacerola amplia, y poco profunda, donde vamos a cocinar este guiso hasta el final. Practica unos cuantos cortes en la grasa exterior del osobuco para que no se contraiga y pierda la forma.

Una vez hechos los cortes, salpimentamos y pasamos por harina, las ponemos en la cazuela hasta dorarlas por ambos lados.

Hay que dar la vuelta con mucho cuidado para que no se suelte el tuétano. Una vez doradas retiramos y reservamos.

En el mismo aceite incorporamos la zanahoria, el ajo y la cebolla, todo en trocitos de tamaño similar, aunque al final podéis optar por pasar esta guarnición y convertirla en salsa.

Lo dejamos pochar a fuego medio. En cuanto la cebolla comience a cambiar de color, reintegramos las tajadas de ossobuco a la cazuela.

Añadimos el vino blanco, y dejamos que se consuma y evapore, añadiendo después el tomate frito y el caldo de carne, que prácticamente debe cubrir las tajadas.

Tapa y cuece a fuego suave durante una hora y media como mínimo o hasta que la carne esté tierna. Agrega algo más de caldo si ves que se consume demasiado, cuida no quede seco.

Presentación

Una vez terminada la cocción, podemos servir tal cual, o bien retiramos la carne y pasamos la salsa con batidora o pasapurés, al gusto de la textura de cada uno.

Se acompaña normalmente de un risotto a la milanesa, en homenaje al origen de la receta, aunque puedes hacerlo con un puré de patatas, una gremolata… en mi caso lo he hecho con unos buenos spaguetti.

Os recomiendo de verdad esta receta de ossobuco, resulta una carne jugosa que es muy agradecida y además su precio económico, la hace estupenda para dar de comer a la familia, o quedar de fábula con invitados, sin que se resienta nuestro bolsillo.

Si te sobra, guárdalo tapado en la nevera. De un día para otro, se acentúan los sabores y resulta todavía más bueno.

Qué aproveche, carnívoros!

Comentarios


ocho × = 56

Siguenos el rastro 2.0

Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookVisit Us On Google PlusVisit Us On PinterestVisit Us On YoutubeVisit Us On LinkedinCheck Our Feed

Entradas recientes

Despiece carnívoro

Categorías

Logo somos carnívoros con las partes del tocino
http://twitter-widget.com/blog/packages/